ELOGIO DE LA RISA: ENTRE JARDIEL Y BIRDMAN

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“El que hace humorismo piensa, sabe, observa y siente”

Jardiel Poncela.

 

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“Finjo en cualquier momento y lugar, menos en el escenario”

Birdman – Iñárritu.

 

No hay nada cómico fuera de lo que es propiamente humano, dice Bergson en su famoso ensayo sobre la risa. Sólo el hombre ríe: risas afectadas, risas falsas, o risas que nos salen del alma, que nos liberan. En los tiempos que corren, estaréis de acuerdo, necesitamos recuperar la última, la verdadera, la que nos libera, la que nos ayuda a sobrellevar los pesares de la vida. Y la vida casi siempre da risa si sabemos dar con el ángulo adecuado.

Todo esto para hablaros de Jardiel Poncela. Escritor y dramaturgo español, un poco olvidado, Jardiel nos sorprendió y nos alegró la vida a los de mi generación. He vuelto a él de forma casual y he recuperado mi viejo entusiasmo jardielesco. Un compañero mío de colegio, Víctor Olmos, destacado escritor y periodista acaba de publicar una biografía de Jardiel que, según los entendidos en la materia, es la más completa y documentada de las publicadas hasta ahora. No lo digo solo  yo, lo dice  hasta el nieto de Jardiel que colgó este post en Facebook.

Víctor me llamó para invitarme a la presentación de “Haz reír, Haz reír” que así se titula su libro. “Vas a disfrutar cuando lo leas”, me dijo, “porque entre tú y Jardiel hay muchas similitudes: cortitos de estatura, la calle de Hortaleza y el colegio de San Antón y, para rematar, me cuenta algo que yo no sabía y es que parte de su obra Jardiel la escribió en la Sierra de Guadarrama. Eso era mucho, pero para “picarme” aún más va y me dice que sus versos “festivos”, los de Jardiel, son parecidos a los míos. “no son tan malos, es cierto, pero tienen un aire” . No necesitaba más: enseguida me hice con la biografía. Y me la tragué de un tirón.

Se cuenta en el libro que hubo una época en la que Jardiel andaba mal de dinero y escribía lo que fuera para poder llegar a fin de mes. En uno de esos escritos “alimenticios” escribió, en colaboración con Alady, un humorista valenciano, un canto a Castellón de la Plana para “compensar” el éxito “insoportable” del Himno a Valencia. Les salieron estos versos: “Tus mujeres son bellas por excelencia: / Las hay de cien estilos y pesan tantos kilos como las de Valencia/ Y no es Valencia sino en Castellón / donde las mujeres más hermosas son”… Parece ser que al general Primo de Rivera se le saltaban las lágrimas cuando leía o escuchaba este cuplé. Y no es para menos..

Podría haber colado… Pero no, ya sé que no… Seguro que los expertos jardelianos  han descubierto ya que los dos últimos versos no son auténticos, que los he puesto  de mi propia cosecha. Pero es que Jardiel contagia su humor, su forma de reír y reírse escribiendo. Jardiel soy yo, después de haberlo leído, mucho peor, naturalmente, pero  no paro de versificar y bromear. Y ya con la vena poética a flor de piel me sale este otro verso al hilo de la más rabiosa actualidad: “Un ático en Estepona /hizo a Gonzales finir/ ¡Ay que duro es el destino!/ como yo suelo decir”. Olvidaos  por favor de este engendro. Los chistes políticos son, en general, malos, baratos, ventajistas- Jardiel no era especialmente crítico con la política sino con la humanidad, esa humanidad que nos incluye a todos, aunque unos sean más humanidad que otros…

El humor de Jardiel es inteligente, moderno, vanguardista, universal. Sus textos siguen dándonos risa. Estoy seguro de que a mis hijos, si se animan, les harán gracia, les darán para pensar. Dicen los críticos que la de Jardiel es la risa moderna. Sus salidas te cogen siempre por sorpresa. En todo chiste, según Freud,  hay una parte de desconcierto y otra de esclarecimiento. La risa es el producto de una “espera decepcionante”, vuelvo a Bergson.

Con estas citas eruditas ya subo el tono y me voy, fijaos que lejos, a Birdman, esa película que ha ganado tantísimos Oscar. Dice Juan José Millás en El País que todos esos ingredientes se dan también en el film  de González Iñárritu. El desconcierto está en su primera parte  y el esclarecimiento, lo que provoca la risa, en la segunda. A ver si lo descubrís. Algunos mexicanos dicen, descontentos, que no es realmente una película “mexicana”. Creo que se equivocan: claro que lo es, y mucho. Enlaza con la tradición del mejor humor negro, y eso es muy mexicano. Y veo en ella mucho del humor al estilo Jardiel. Hay que reír, hay que reír, con sabiduría y generosidad. La risa nos ayudará a ver la luz al final del túnel. Y si no fuera así eso que saldríamos ganando.

2 pensamientos en “ELOGIO DE LA RISA: ENTRE JARDIEL Y BIRDMAN

  1. RISA EN LA OSCURIDAD
    Álvaro Bermejo

    Nietzsche, al final de Más allá del bien y del mal, imaginaba una lista de los grandes filósofos de la humanidad de acuerdo a la sonoridad de sus carcajadas. En los primeros lugares, aquellos que reían a mandíbula batiente. En la cola, los solemnes de labios apretados. Nietzsche aborrecía intensamente a los filósofos que despreciaban la risa. Thomas Hobbes, por ejemplo, pertenecía a esta especie. Aunque a su manera. El sabio de Malmesbury no negaba la relevancia filosófica de la risa, pero veía en ella un peligro comparable al que llevaría al temible abad de El nombre de la rosa a destruir ese tomo de la filosofía de Aristóteles que versaba, precisamente de eso. Sin embargo, estaba convencido de que la risa era un tema profundo, merecedor de un sitio relevante en su teoría geométrica del universo. ¿Qué es la risa? ¿Qué la provoca? ¿Tiene algún significado moral? ¿Algún efecto político?
    En el maravilloso, y también inquietante, ensayo sobre La Risa que tan acertadamente citas, Antonio, Bergson sugiere que esta convulsión involuntaria y gozosa va más allá de un espontáneo signo exterior de la felicidad. Ese nada inocente estruendo incluye muchas veces una declaración cargada de sentido moral; una expresión burlona que tiende a ridiculizar los defectos de otros. Nos carcajeamos de lo ridículo, sea dicho o hecho. Es por eso que Laurent Joubert, un médico de Montpellier que publicó un tratado sobre la risa en 1579, advirtió que siempre hay un dejo de amargura en la carcajada. Descartes sigue esta línea cuando anota en su ensayo sobre las pasiones del alma que en la risa hay una mezcla de alegría y desprecio.
    Hobbes conoce bien esa literatura. En su Leviatán sostuvo que el hombre tiene una inclinación natural de poder que no cesa sino con la muerte y que los hombres se comparan obsesivamente unos a los otros. Si la risa es una forma de gozarse, de creerse superior a otros, se trata de un acto de poder. En la risa se experimenta el gozoso disfrute de nuestra superioridad: una presunción de preeminencia. Al reírse, el individuo se glorifica.
    Tal vez por ello, mientras los médicos del siglo XVII resaltaban las cualidades terapéuticas de la carcajada, los humanistas tendían a resaltar su capacidad destructiva. La risa solía ser vista como una ofensa, un arma ilegítima en la esgrima de cualquier debate. Pero hay mucho más, y de esto sabían mucho Jardiel, Mihura y tantos otros: Quien ríe vulnera las jerarquías, destrona al poderoso y lo coloca, con el pastel en la cara, en el fango del ridículo. Por eso la risa es, también, y no siempre subrepticiamente, un escalpelo que desnuda las inconstancias del mundo, sus imposturas, sus locuras, sus caprichos, su carácter inevitablemente ridículo.
    Constatar las deformidades que nos rodean es adelantar el primer juicio, el primer veredicto individual; separarse del dictamen soberano y afirmar, a carcajada batiente, la razón individual. Más aún: la risa es un resorte indócil. Evade cualquier previsión pues siempre es producto repentino, súbito. No puede enseñarse, ni programarse por medio de ningún decreto ley, ni sujetarse a ninguna norma. De este modo, la risa aparece como el refugio de lo ingobernable. La risa arrasa lo establecido y venerable; devasta lo habitual y lo reverenciado. En una palabra, nos hace libres. Aunque, vistos los tiempos, nunca ha sido más cierto que quien ríe el último…casi siempre lo hace en la oscuridad.
    Por cierto, ¿no es este el título de una de las más terroríficas novelas de Nabokov?

  2. Que verdades dices!!! No concibo la vida sin risa , sin humor , creo que sólo así podemos vivirla .
    Comprare el libro de jardiel , vi teatro suyo pero no leído y me voy a animar .

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